II

Y, un día, caminando, descubres que ya no eres ese chico de hace unos años. Descubres que tus maneras de andar cambiaron, con el tiempo, sin que tú lo notaras. Que tus pasos ahora son más firmes. Vas por las mismas calles que años atrás surcaste, pero esta vez es distinto, vas más seguro.
Conoces el suelo que pisas. Sabes que ruido hará tu calzado al contacto con el asfalto. Sabes hacia que lado de la carretera mirar al cruzar.. Puede que sepas las mismas cosas que tiempo atrás supiste, pero es distinto, y hasta hoy, no te habías dado cuenta.
Ya no eres ese chico que caminaba cabizbajo, con sus manos escondidas en aquellos estrechos bolsillos de aquel bonito pantalón comprado por mamá, temiendo salir por no encontrarse aquello que no quieren encontrar. Ya no miras con miedo a la gente. Ya no desconoces sus pensamientos. Ahora, puedes observarles fijamente a los ojos y saber perfectamente lo que están pensando. No son mejores que tú, ni peores, pero sí distintos.
Y es que, no somos distintos o poco parecidos a los demás. Simplemente somos desiguales.

-M.

sábado, 25 de junio de 2011
Leave a comment

Leave a Reply

Followers